September 30, 2010

Viaje a Londres.

Como no podía ser de otra manera, he decidido tomarme un poco de tiempo para escribir un poco sobre mi viaje a Londres. 

Realmente, este viaje a supuesto toda una revolución para mí. Mi primer viaje en avión (y el descubrimiento de que amo volar en avión) y además mi primera salida a tierras extranjeras, mentiría si no dijera que este viaje a trastocado todos los cánones de mi vida hasta ahora.

Antes de empezar a narrar, me gustaría hacer el comentario de la mala suerte que tengo a veces. Se supone que los vuelos entre los aeropuertos de Aena en Málaga y Gatwick, no suelen tener retraso... pues bien señores, servidora vivió un retraso de nada más y nada menos que de más de una hora tanto para la ida como para la vuela. Interesante manera de empezar y terminar una aventura, sí señor.

Sobre la ciudad de Londres tengo tantas cosas que decir que la verdad no sabría ni por donde comenzar. Es una de mis ciudades de ensueño desde que tengo memoria, quizá por mi avidez para leer novelas inglesas o simplemente por el encanto nebuloso de la propia ciudad. 

Londres, se me presentó como una ciudad llena de rincones y curiosidades. Muy por encima de todo lo que mi mente habría podido idear, sin duda una ciudad a la que habría que ir al menos una vez en la vida. El tiempo que estuve allí me supo a poco, es una ciudad tan grande y tan llena de cosas que habría necesitado muchísimo más tiempo para recorrerla a gusto.





Primera cosa obligada de destacar sobre esta ciudad son sus museos. Hay quien me llamará aburrida, quien dirá que no sé aprovechar un viaje, pero señores: Soy historiadora. Acostumbrada a los modos y costumbres de España, entrar en aquellos museos, inmensos en todo el amplio significado de la palabra fue como un golpe revitalizante. No me importaría pasarme la vida trabajando en uno de esos museos (bueno, tampoco nos pasemos, yo no sirvo para estar 8 horas en un mismo sitio centrada en la misma cosa). La vida que se respiraba en aquellos templos del saber era estimulante de todos los sentidos; niños, jóvenes y adultos por igual disfrutando de los grandes maestros, buscando su inspiración. 



Otra parada obligatoria fue el barrio de Camden. Con mis gustos, ¿cómo podría yo desaprovechar la oportunidad de visitar aquello?
La verdad, es un sitio en el que no me importaría nada vivir. Punk, Goth, Electro, algunas lolitas y visuals, ese ambiente tan alternativo que a mis 19 años tanto me gusta. Es uno de los lugares por los que no puedo evitar querer volver cada vez que voy por Londres de nuevo.

Obviamente, Camden no fue el único barrio de Londres que visité, también hice una visita rápida y pasada por agua (bendito tiempo inglés) a la zona hispano-portuguesa, aprovechando el día en que se podía disfrutar de un mercado con piezas de lo más variadas, contando varias antigüedades. Lastimosamente, debido a la lluvia ese día decidí prescindir de la cámara.

Otra visita obligada, aunque realmente todas fueron un placer, fue el 'centro del mundo'. Greenwich, el meridiano cero, y el sitio dónde se 'invento' (es decir, se empezó a contar) el tiempo. Las vistas de Londres desde allí arriba eran simplemente geniales. La verdad es que la foto no le hace justicia al paisaje (entre otras cosas porque la foto es pésima, pero bueno.)




Y como no podía faltar, un paseo en barco por el Tamesis, que pese a que por aquellos días había sido recientemente limpiado tenía un color marrón que da mucho que pensar. Esta claro que no somos los únicos que tenemos nuestros ríos llenos de mierda, una pena la verdad. Deberíamos cuidar más esas cosas. 

"London Bridge is falling down,
Falling down, falling down.
London Bridge is falling down,
My fair lady"
Hyde-Park (Sólo una pequeña parte)

Increíblemente, también tuve la oportunidad de asistir a un Festival japonés, 'Matsury Day', que se celebraba en Londres en los días que pasé allí. Yo nunca he ido a los grandes salones del Manga de Madrid y Barcelona, pero sinceramente, comparando con los muchos salones y festivales de Japón a los que he ido como asistente y para trabajar, esto era otro mundo. Mucho mejor, por supuesto. 
Desde shojo hasta origami. Baile tradicional japonés, música tradicional. Algo de cosplay, teatro, comida... Espero poder acudir otro año a este Matsuri, porque era simplemente genial.

Chicos en el Matsuri Day.

¿Más cosas destacables de Londres? Los trenes. No sé si lo he mencionado con anterioridad, pero soy una enamorada de viajar en tren, simplemente me encanta. Y allí, es diario el tomar trenes para desplazarte. Evidentemente no me refiero sólo al metro.
Los días que pase allí, no me aloje en el centro de Londres, sino en un pueblecito al sureste, en Kent. Silencio, paz. Pese a lo mucho que me encandilan las grandes y bulliciosas ciudades, realmente amé ese pequeño pueblo dónde se podía dormir con total paz (no como dónde vivo).

Sin más que decir, me despido de esta entrada sobre mi primer y memorable viaje a una de mis ciudades de ensueño.











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