April 8, 2012

Remitente en el olvido

Viene siendo casi una tradición que llegue el verano y yo me ponga a revolver toda mi habitación. Papeles por aquí y por allá, libros que viajan de una estantería a otra y... ¡oh! recuerdos que aparecen sin previo aviso en forma de notas y cartas. Lo admito, no pude resistir la tentación, tanto así que me senté junto a mi inseparable taza de té -bien frío en esta ocasión-, y me puse a leer todas aquellas cartas y pequeñas notas dejando que la nostalgia me invadiese.

Estoy segura de que para muchos ésto no es más que una inmensa tontería, no obstante para mí el papel y la tinta siempre tendrán un encanto especial que ningún correo electrónico, por rápido y efectivo que sea, podrá igualar. Siendo honesta, me da bastante pena que el servicio postal haya quedado relegado a la entrega de facturas, notificaciones y otros menesteres de carácter oficial. Además, hace poco un compañero de clase me presentó una nueva visión, ¿qué será de nosotros en el futuro cuando no quede constancia física de nada de lo que hemos hecho en el presente por qué todo está en la red?. Para mí, que soy un proyecto de historiadora, esta es una incógnita bastante triste de plantearse. 

Sin embargo, ahora no me quiero centrar en la problemática que, a largo plazo, esto nos traerá para recordar nuestro pasado. Hoy quiero ir a un plano un tanto más sentimental. ¿Dónde ha quedado la ilusión de abrir el buzón y encontrar una carta de un amigo al que hace mucho que no ves? A mí parecer casi resulta deprimente que nuestra vida y contacto con nuestras amistades quede reducida al uso de los correos electrónicos y las redes sociales. Adiós a la ilusión de esperar unas letras escritas con dedicación, del puño y letra de alguien importante. Para ser honesta, echo de menos esa espera.

Y ya para finalizar me gustaría mostraros algo que ha aparecido en mis cajones. ¿Las recordáis? Este papel de carta y sobres con los diseños más variados, algunas incluso con un suave y dulce perfume. Cuando tenía unos 12 o 13 años me pasaba la vida coleccionando este tipo de cosas. Aún hoy si las veo por algún lado suelo comprar algún paquete.

Creo que, a partir de ahora, dedicaré algo de tiempo a recobrar esa vieja costumbre de escribir en papel, seguramente incluso le de uso a todos esos folios perfumados y coloridos sobres para darle una pequeña alegría a mis seres queridos cuando abran sus buzones.  

2 comments:

  1. Maria... he aquí otro enamorado del servicio de correos y telégrafos. Para el papel y la tinta si quieres cuenta conmigo ^^

    ReplyDelete
    Replies
    1. Siempre es bueno saberlo, podría ser un poco raro por vivir ambos en la misma ciudad, pero igualmente encantador. ¡Debemos hablar más de esto!

      Delete

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...